• 24 de septiembre de 2022 03:23

«Se me terminó lo valiente»: el terror de un sereno tucumano en una finca de limones

Un hombre contó lo que vivió durante una jornada nocturna de trabajo. «Sentí un olor muy fuerte a podrido», detalló.


Feb 18, 2022
experiencia paranormal en tucuman

Medios nacionales y provinciales se hicieron eco del relato: un sereno tucumano vivió lo que describió como algo que «no era de este mundo».

Su nombre es Manuel y trabajaba como rondín en una finca de limones cuando vivió el terror en primera persona. Su trabajo consistía en cuidar, durante la noche, un galpón con herramientas y maquinarias para la cosecha de cítricos.

«Mi turno era de 12 horas y solo me acompañaban tres perros y un gato», afirma Manuel en el testimonio publicado en el portal Tucumán Paranormal.

Recuerda que «fue una noche de llovizna molesta, tenía mi linterna, una radio para escuchar música y un rifle de aire comprimido y un viejo celular».

Manuel recuerda que, pasada la medianoche, notó que los perros estaban nerviosos. «Ellos me acompañaban a hacer la ronda, pero había algo que los inquietaba, salían y ladraban de una manera diferente y entraban a donde yo estaba como lamentándose», aclara Manuel.

Hasta ese momento, Manuel no había sentido preocupación y se limitaba a salir hacia afuera cada vez que los perros ladraban. Sin embargo, la situación cambiaría con el paso de las horas.

«Entrando la madrugada sentí como que ellos atacaban a alguien. De inmediato salí con mi linterna y el rifle», cuenta Manuel y agrega que «atrás del galpón, en las plantas de limones, estaban estos animales como encarnizados«.

Manuel preguntó si alguien andaba ahí, pero no recibió respuesta.

«Me acerqué e iluminé. Fue en ese momento en que los perros empezaron a llorar de una manera que daba miedo. Yo no veía nada pero estos se volvieron a mi lado asustados», cuenta y agrega que en ese momento se fue «más atrás de la quinta y escuché una risa, una carcajada terrorífica y de inmediato un escalofrío en todo el cuerpo, los perros hasta allí no me acompañaron, se quedaron atrás».

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A continuación, Manuel experimentó algo que no olvidará y que quedó grabado para siempre en su memoria: «Al caminar sentír un olor muy fuerte a podrido, como a un animal muerto, y comencé a sentir ruidos alrededor mío como si alguien se moviese rápidamente en las plantaciones».

Manuel iluminó con la linterna hacia el lugar desde donde provenía el sonido pero, afirma, no lograba ver nada.

«Me daba vuelta a todos lados con la linterna y había nada… solo estaba yo y el gato que no se en que momento se vino conmigo«, recuerda.

Según Manuel, en ningún momento dejó de percibir ese olor que lo inquietaba: «Se hacía más fuerte y costaba respirar«, cuenta.

«Cuando me di cuenta ya estaba lejos del galpón y fue ahí que sentí que alguien me chistó tres veces, claramente, y de nuevo la risa macabra», asegura y reconoce que en ese momento decidió volverse.

«Entendí que eso no era bueno, buscaba al gato pero no lo encontré«, recuerda Manuel, quien esa noche apuró el paso hacia el galpón. Sus perros «lloraban como los lobos» y antes de entrar al galpón escuchó «el aleteo de un pájaro grande«.

«Se me terminó lo valiente, puse la radio a todo volumen, los perros tardaron de tranquilizarse y al gato lo encontraron muerto al día siguiente en medio de la quinta«, cuenta Manuel y finaliza su relato convencido de que «lo que hubo esa noche ahí no era de este mundo».